Cada año,  entre la noche del 1º y la madrugada del 2 de febrero los purépechas de Michoacán celebran el año nuevo, con la ceremonia de encendido del Fuego Nuevo. De acuerdo al calendario purépecha, el año consta de 18 meses de 20 días e inicia en estas fechas.

La ceremonia está dedicada al dios del fuego Curicaueri, principal deidad purépecha, para pedirle abundancia en el nuevo ciclo del cultivo.

El ritual se lleva a cabo cada vez en un pueblo distinto, que recibe el Fuego Viejo de la comunidad que lo custodió durante todo el año anterior, y enciende el Fuego Nuevo, que queda bajo su resguardo hasta entregarlo a la siguiente sede.

Foto: Documental “El Emperador de Michoacán”

El Fuego Viejo sale de la comunidad elegida el año anterior el 30 de enero por la mañana, para para llegar a la nueva comunidad, el 31 al atardecer y permancer ahí en custodia hasta el siguiente año.

Durante la caminata se hacen paradas en diversas comunidades purépechas con el propósito de fortalecer los lazos de amistad y rescatar los valores de su cultura.

Por la noche del 1 de febrero, cuando las estrellas de la constelación de Orión se colocan en su punto más alto, es el momento de ofrendar a Curicaueri. Se encenderá el “Fuego Nuevo” en una de sus comunidades que deberá preservarlo hasta el año siguiente cuando será trasladado a otra comunidad.

Foto: Documental “El Emperador de Michoacán”

El recorrido se hace siempre caminando y el fuego lo llevan sus cargueros, que van acompañados de otras personas de la comunidad a quienes se les va uniendo más gente en el camino. El Fuego Viejo debe llegar siempre el 31 por la tarde a la comunidad en donde se realizará la ceremonia de encendido del Fuego Nuevo, para ser apagado allí con tierra. Después sigue un día de oscuridad, que representa el final de un ciclo, y en la madrugada del 2 de febrero se enciende el Fuego Nuevo, símbolo de renovación y del inicio del nuevo ciclo.

Foto: Samantha Moctezuma

Una vez encendido el Fuego Nuevo, los dirigentes purépechas rememoran su historia y ofrecen un mensaje basado en el pensamiento de sus antepasados, dando paso al Tiempo Nuevo.

Foto: FB Pátzcuaro, Michoacán

Además de la ceremonia, desde varios días antes se llevan a cabo diversas actividades culturales que incluyen música, danza, degustación de comida típica, conferencias, exposiciones y juegos de pelota purépecha o uarukua, entre otras. A esta celebración asisten habitantes de las cuatro regiones purépechas de Michoacán, que son la Meseta Purépecha, la Cañada de los Once Pueblos, la Región Lacustre, y la Ciénega de Zacapu, lo que convierte al evento en un espacio de diálogo y encuentro, al que asisten personas de todas las edades a encontrarse con familiares y amigos, para recordar sus orígenes y compartir su identidad.

Foto: FB Pátzcuaro, Michoacán

Al final del evento, se anuncia cuál comunidad será sede de la ceremonia al año siguiente, y ser seleccionada se considera un gran honor. La elección la realiza el consejo de ex cargueros y siempre son muchas las comunidades que se auto proponen.

Foto: Documental “El Emperador de Michoacán”

La celebración del año nuevo purépecha, que dejó de realizarse desde épocas de la conquista, fue rescatada de la historia prehispánica por un grupo de intelectuales y luchadores sociales purépechas en 1983 con la intención de recuperar sus raíces, sus tradiciones y revalorar la identidad de su pueblo. La primera vez se llevó a cabo en Tzintzuntzan y desde entonces se realiza cada año, siendo un elemento importantísimo para el fortalecimiento y la cohesión del pueblo purépecha.

Foto: Documental “El Emperador de Michoacán”

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