Carmen Patricio y Oralia Rodríguez son parte de Red Tsiri y ambas dieron una demostración sensorial e informativa sobre la importancia de valorar a los maíces y reconocer esa diferenciación entre granos y usos. Su labor es alimentaria, agroecológica y cultural, que trasciende a la visión gastronómica y al sabor.

Carmen cuenta que esta red nació por iniciativa de la doctora Marta Astier, una de las investigadoras del proyecto. Ambas trabajan en equipo con otras mujeres y hombres en pro de la conservación de los maíces de la Cuenca de Pátzcuaro y de Zirahuén, en la región purépecha del estado, donde han encontrado más de seis razas y 20 variedades reconocidas.

Red Tsiri es parte de GIRA, una ONG que incluye varias iniciativas de agroecología, energía rural y forestería comunitaria, y es parte del centro de Investigaciones en Geografía Ambiental (CIGA) de la UNAM. “Tsiri” es una palabra purépecha que quiere decir maíz.

Su objetivo es responder la pregunta: “¿Cómo hacer para que los hombres sigan sembrando y las mujeres continúen conservando su cultura?”. Uno de sus ejes es que trabajan con quince mujeres que hacen gorditas, atoles, tortillas, galletas y tostadas con los maíces de su comunidad y las venden en mercados alternativos, tiendas solidarias, restaurantes y a chefs para que las mujeres generen ingresos.

Otra acción es que también analizaron que las señoras pasan de cuatro a cinco horas respirando el humo y recibiendo el calor de forma directa en su cocina así que para mejorar su condiciones de trabajo les instalan una Estufa Patsari que son ahorradoras de leña. Éstas tienen un tubo con el cual se filtran esos residuos y así no afecta a quienes viven en ese hogar. La red aporta el 80% de los gastos y la familia el otro 20%. Todos los alimentos de maíz que se venden en red Tsiri son elaborados con estos artefactos verdes.

estufa_patsari

Una parte vital son sus bancos de semillas que son parte del proyecto nacional de conservación de maíz. De forma regular se reúnen con otros productores de Chiapas, Oaxaca y Chihuahua para platicar experiencias y trabajar en conjunto, ante la llegada de maíces mejorados o transgénicos.

Carmen nació en Santa Ana Chapitiro, municipio de Pátzcuaro. Ella es hija de agricultores pero estudió psicología educativa pues tenía claro que no quería hacer tortillas en la cocina. Al regresar a su comunidad valoró más eso con lo que creció y ahora ayuda a las mujeres y sobre todo, a la conservación de su cultura alimentaria.

Al hablar de maíz en México lo correcto sería decir “maíces” en plural porque hay 64 razas de maíz nativo y México es centro de origen de este grano. Hay que mirar al campo pues las soluciones para hablar de una mejor comida empiezan con los productores.

Fuente: Mariana Castillo en Blog MenuMania.com

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